jueves, 27 de noviembre de 2008

Lo novedoso de la fuerza reconciliadora y unitiva de Jesús está en su Cruz, gracias a su Cruz. Nada extraño, porque la cruz es señal del amor de entrega. No nos viene mal saber que la unidad, la paz, la alianza de civilizaciones se consigue con la fuerza de la cruz, es decir, cuando hay verdadero amor, como el del Señor. Todo lo que no vaya por este camino está condenado al fracaso. Que nadie se eQue nadie se engañe, la cruz cuesta. Pero nos basta la gracia…