lunes, 24 de noviembre de 2008

UNA FRASE DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA, UNA MUJER ENTREGADA A DIOS.

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamandonos para que nos volvamos a El, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y pocemos confiar plenamente en El.